El Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) y la Organización de los Estados Americanos (OEA) coordinan oportunidades de cooperación técnica y financiera para impulsar proyectos de agua potable y saneamiento, principalmente en las zonas rurales del Perú. El ministro Mauricio Arnillas sostuvo una reunión con una delegación de la OEA, encabezada por Andrés Felipe Sánchez Peña, jefe del Programa de Agua de las Américas y Desastres Naturales.
Durante el encuentro se planteó explorar mecanismos de cooperación que permitan desarrollar proyectos mediante el esquema de Obras por Impuestos (OxI). La propuesta busca sumar recursos y capacidades para acelerar el cierre de brechas en el acceso a servicios básicos, especialmente en poblaciones rurales que requieren infraestructura sostenible y soluciones adaptadas a sus condiciones.
Uno de los planteamientos analizados fue el desarrollo de un proyecto piloto de filtros verdes flotantes, una solución basada en la naturaleza que reproduce algunas funciones de los humedales para contribuir al tratamiento de aguas residuales. Esta alternativa permitiría mejorar la calidad del agua tratada y generar condiciones para su posterior reúso.
La incorporación de tecnologías para el tratamiento y aprovechamiento del recurso hídrico busca ampliar las alternativas disponibles para comunidades donde las soluciones convencionales pueden enfrentar mayores dificultades de implementación. En este contexto, el reúso de aguas residuales tratado adecuadamente permitiría avanzar hacia un uso más eficiente del agua y fortalecer la sostenibilidad de los servicios.
La cooperación se suma a los esfuerzos que desarrolla el MVCS para ampliar la cobertura de agua y saneamiento en el ámbito rural. A través del Programa Nacional de Saneamiento Rural, el sector ha culminado 4.207 proyectos durante sus 14 años de funcionamiento, con una inversión acumulada de S/16.501 millones y más de 2,3 millones de personas beneficiadas en comunidades rurales y nativas de distintas regiones del país.
El MVCS y la OEA continuarán evaluando alternativas de cooperación para convertir estas propuestas en proyectos concretos. El objetivo será articular mecanismos de inversión y soluciones tecnológicas que permitan mejorar la infraestructura de agua potable, saneamiento y tratamiento de aguas residuales, con prioridad en las poblaciones rurales que mantienen mayores brechas de acceso.


