El Perú mantiene una actividad sísmica permanente, por lo que las empresas deben adoptar medidas preventivas para proteger a sus trabajadores, reducir riesgos en sus instalaciones y garantizar la continuidad de sus operaciones. La preparación no debe limitarse a contar con protocolos de evacuación, sino también considerar el estado de la infraestructura y de los sistemas críticos.
De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED), alrededor del 85% de las edificaciones del país fueron construidas de manera informal, sin cumplir las normas técnicas. Esta situación refuerza la necesidad de realizar inspecciones periódicas, mantener las instalaciones y detectar posibles vulnerabilidades antes de que ocurra una emergencia.
Cinco medidas para reducir riesgos
Una de las principales recomendaciones es revisar los elementos no estructurales de los edificios. Luminarias, estanterías, racks, mamparas de vidrio, falsos techos y equipos pueden desprenderse o desplazarse durante un sismo si no cuentan con sistemas adecuados de fijación.
También es necesario verificar periódicamente los sistemas críticos, entre ellos instalaciones eléctricas, grupos electrógenos, bombas de agua y sistemas contra incendios. Su mantenimiento y las pruebas de funcionamiento permiten aumentar las posibilidades de que continúen operativos durante y después de una emergencia.
Las organizaciones deben contar además con un plan de continuidad operativa que identifique procesos críticos, responsables y alternativas para mantener o recuperar las actividades en caso de que el inmueble deba ser evacuado temporalmente.
Simulacros y mantenimiento son claves
La capacitación del personal constituye otro componente de la preparación. Los simulacros permiten comprobar la efectividad de los protocolos y familiarizar a los trabajadores con las rutas de evacuación, zonas seguras y puntos de reunión. Estas actividades también deben involucrar a brigadistas, equipos de seguridad, proveedores y contratistas.
Finalmente, las empresas deben mantener un programa de inspección y mantenimiento preventivo, considerando que el desgaste de las instalaciones, las modificaciones en los espacios o la incorporación de nuevos equipos pueden generar vulnerabilidades.
En este contexto, el Facility Management integra tareas de mantenimiento, seguridad, gestión de riesgos y continuidad operativa para preparar las instalaciones frente a eventuales emergencias. La aplicación de estas medidas permite reducir riesgos y facilitar una recuperación más rápida de las actividades después de un evento sísmico.



