El banco de inversión Citi proyecta que el precio del cobre podría alcanzar los US$15.000 por tonelada, respaldado por fundamentos estructurales que apuntan a un mercado con una oferta limitada frente al crecimiento de la demanda mundial.
La proyección se produce en un escenario de fuerte valorización del metal. En septiembre de 2026, el cobre ha alcanzado niveles récord, impulsado por las expectativas de una mayor demanda asociada a la infraestructura eléctrica, los centros de datos y el desarrollo de inteligencia artificial.
Uno de los principales argumentos detrás de las perspectivas alcistas es la estrechez de la oferta minera. La producción mundial de cobre de mina cayó 1,1% durante el primer semestre de 2026, según datos preliminares del International Copper Study Group, con retrocesos importantes en países productores como Chile, Indonesia y República Democrática del Congo.
A este escenario se suma el crecimiento de la demanda vinculada con la transición energética y la digitalización. Las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, los sistemas de almacenamiento y los centros de datos requieren importantes cantidades de cobre, mientras que la expansión de la inteligencia artificial está aumentando las necesidades de infraestructura energética.
Aranceles generan incertidumbre
Aunque los fundamentos de largo plazo favorecen al cobre, el mercado enfrenta riesgos relacionados con la política comercial de Estados Unidos. La posibilidad de nuevos aranceles sobre el cobre refinado ha provocado movimientos en los flujos internacionales y un aumento de los inventarios dentro de Estados Unidos.
La incertidumbre arancelaria incluso ha contribuido a que grandes volúmenes de cobre refinado sean enviados al mercado estadounidense, reduciendo la disponibilidad del metal en otros mercados y presionando los precios internacionales.
Sin embargo, la administración estadounidense todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre la aplicación de nuevos aranceles al cobre refinado. El Gobierno evalúa el impacto que una medida de este tipo tendría sobre los costos industriales y sobre los incentivos para aumentar la producción nacional.
En este contexto, la perspectiva de Citi refleja la fortaleza de los factores estructurales que respaldan al cobre, pese a los riesgos derivados de la política comercial y de la volatilidad de los mercados.
Para los países productores, un escenario de precios cercanos a US$15.000 por tonelada podría mejorar las perspectivas de rentabilidad de nuevos proyectos y aumentar el atractivo de las inversiones destinadas a ampliar la oferta mundial del metal.
La combinación de menor crecimiento de la producción, demanda tecnológica y necesidades de infraestructura eléctrica mantiene al cobre como uno de los minerales estratégicos para la economía global y refuerza las expectativas de precios elevados durante los próximos años.



