El precio del oro retrocedió hasta los US$4.302,2 por onza, alcanzando su nivel más bajo en más de tres semanas, presionado principalmente por el fortalecimiento del dólar estadounidense y el aumento de las expectativas de que las tasas de interés permanezcan elevadas durante más tiempo.
El avance del índice DXY redujo el atractivo del metal para los compradores internacionales, debido a que un dólar más fuerte encarece el oro para quienes operan con otras monedas. A este factor se sumó una modificación en las expectativas del mercado respecto a la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Los inversionistas habían anticipado un escenario de mayor flexibilización monetaria durante la segunda mitad de 2026. Sin embargo, las señales de persistencia inflacionaria han llevado al mercado a considerar que los recortes de tasas podrían avanzar a un ritmo más lento.
Las mayores tasas de interés elevan el costo de oportunidad de mantener activos que no generan rendimientos, como el oro. Esta dinámica ha provocado una reducción de posiciones alcistas y mayor presión sobre las cotizaciones del metal en los mercados internacionales.
Pese al retroceso, el nivel de US$4.302 por onza continúa siendo históricamente elevado. El oro ha mantenido una tendencia alcista de largo plazo impulsada, entre otros factores, por las compras de bancos centrales, la inflación y la incertidumbre geopolítica.
El comportamiento del dólar y las próximas señales de la Reserva Federal serán determinantes para establecer si la corrección actual representa únicamente una pausa dentro del ciclo alcista o si puede prolongarse durante las próximas semanas.


