Geología mantiene el liderazgo como principal atractivo para la inversión minera pese al riesgo político

Especialistas coinciden en que la calidad de los yacimientos y la creciente demanda mundial de minerales estratégicos continúan siendo los principales factores que impulsan las inversiones mineras en el Perú, por encima de la incertidumbre política.

La riqueza geológica del Perú continúa posicionando al país como uno de los destinos más atractivos para la inversión minera en América Latina, incluso en un contexto de incertidumbre política. Especialistas del sector sostienen que la calidad de los yacimientos y las perspectivas del mercado internacional siguen siendo los factores determinantes para las decisiones de inversión, impulsadas además por la creciente demanda de cobre y otros minerales críticos para la transición energética y el desarrollo tecnológico.

Luis Rodríguez-Mariátegui, socio del área de Minería del estudio Hernández & Cía., explicó que los proyectos mineros poseen horizontes de desarrollo de entre 20 y 30 años, por lo que los inversionistas priorizan el potencial geológico de los depósitos sobre los ciclos políticos de corto plazo. Si bien la estabilidad regulatoria y la seguridad jurídica forman parte de la evaluación de riesgos, señaló que la calidad del recurso mineral continúa siendo el elemento de mayor peso en la toma de decisiones de inversión.

El especialista destacó que esta tendencia se refleja en el crecimiento de la cartera de proyectos mineros del país. Según cifras del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el portafolio pasó de aproximadamente US$ 54.500 millones en 2025 a US$ 64.071 millones en 2026, impulsado por el interés en desarrollar nuevos proyectos de cobre y otros minerales estratégicos. Asimismo, recordó que el Perú mantiene una posición de liderazgo mundial en la producción de cobre, oro, plata, zinc, plomo, estaño y molibdeno, fortaleciendo su competitividad frente a otros destinos de inversión.

Rodríguez-Mariátegui indicó que, tras el proceso electoral, la atención del mercado estará centrada en la capacidad del nuevo Gobierno para consolidar un entorno de mayor predictibilidad mediante estabilidad regulatoria, procedimientos administrativos más eficientes y seguridad jurídica para las inversiones de largo plazo. En ese sentido, consideró prioritario modernizar el marco normativo, agilizar la obtención de permisos y fortalecer las instituciones vinculadas al desarrollo del sector minero.

Otro de los desafíos identificados es el fortalecimiento de las acciones contra la minería ilegal y la definición de un marco regulatorio más claro para la pequeña minería y la minería artesanal. El especialista advirtió que la expansión de actividades ilegales dentro de concesiones formales representa una amenaza para la certeza jurídica y la confianza de los inversionistas, por lo que será necesario reforzar las medidas de control y formalización para preservar la competitividad del sector.

Pese a estos retos, los analistas consideran que el contexto internacional ofrece una oportunidad favorable para el Perú. La creciente demanda global de minerales vinculados a la transición energética, la electrificación, la infraestructura digital y la inteligencia artificial continuará impulsando nuevas inversiones, siempre que el país logre complementar su extraordinario potencial geológico con políticas públicas estables, instituciones sólidas y reglas claras para el desarrollo de proyectos mineros de gran escala.

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