Frontera se queda con Oleoducto de los Llanos Orientales y Puerto Bahía (Cartagena) tras vender activos de producción petrolera

Este lunes 1 de junio de 2026, Parex informó que completó la adquisición de los activos de explotación de petróleo y gas de Frontera Energy. Tras este paso, Frontera concentrará sus actividades en el negocio de infraestructura energética en Colombia. Esta última compañía posee una participación de 35 % en el Oleoducto de los Llanos Orientales, el cual conecta los campos Rubiales, Caño Sur, Llanos-34 y Quifa, entre otros bloques, con las estaciones de Cusiana y Monterrey, en Casanare.

Este oleoducto (tubería para transportar petróleo y también sus derivados) es considerado por la empresa como un activo clave para el transporte de hidrocarburos. Según la compañía, moviliza cerca de 30 % de la producción petrolera de Colombia y presta servicio a la cuenca de los Llanos Orientales, donde se concentra aproximadamente 70 % de las reservas probadas de crudo del país.

Por ello, salir de sus activos de explotación de petróleo y gas no significa desaparecer del mapa de la industria energética colombiana. El Oleoducto de los Llanos representa un activo ubicado en una zona estratégica, con un perfil de flujo de caja resiliente y una trayectoria operativa consolidada.

Sin embargo, este no será el único proyecto que permanecerá en manos de Frontera. La compañía también conservará Puerto Bahía, en Cartagena, donde posee 99,97 % de participación accionaria. Este complejo cuenta con una superficie de 150 hectáreas y sus operaciones no solo están relacionadas con la importación de gas, sino también con actividades de almacenamiento y manejo de combustibles líquidos, con capacidad para 2,6 millones de barriles.

Aunque Frontera es propietaria de Puerto Bahía, será Ecopetrol la encargada de operar el punto de regasificación. Esta infraestructura tendría la capacidad de abastecer al mercado con hasta 300 millones de pies cúbicos diarios de gas.

Con las licencias ya obtenidas de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el proyecto podrá entrar en operación a finales de 2026, cuando cuente con su unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés). Puerto Bahía contempla un plazo de hasta siete años para sus operaciones con Ecopetrol; es decir, el negocio entre la estatal energética y Frontera va por siete años.

“Esta es una unidad flotante para estar en la bahía de Cartagena durante el tiempo previsto en el contrato, que son siete años. Es una unidad que recibe el gas natural licuado. El gas natural, para facilitar el transporte a través de barcos, se licúa en el sitio de origen y lo que hace esta facilidad es regasificarlo, es decir, volverlo nuevamente a estado gaseoso y almacenarlo”, expresó Orlando Cabrales, presidente de Frontera Energy, en entrevista con este medio en abril de 2026.

La organización también mencionó que tiene un contrato con una compañía con sede en EE. UU., una de las mayores proveedoras de FSRU del mundo. El acuerdo contempla el arrendamiento de esta unidad, así como la prestación de servicios asociados a su operación y mantenimiento.

Para la empresa, esta iniciativa es oportuna debido al déficit estructural que atraviesa Colombia en materia de autoabastecimiento de gas y a las presiones derivadas de fenómenos climáticos como El Niño, que podría traer una ola de calor severa a finales de 2026.

Cabe recordar que el gas es uno de los principales insumos utilizados por las plantas térmicas para producir energía eléctrica. Este recurso resulta fundamental cuando la generación hidráulica disminuye por la reducción de los niveles de los embalses durante periodos de altas temperaturas.

En cuanto a la estructura corporativa, Orlando Cabrales continuará desempeñándose como director ejecutivo de FronteraAlejandra Bonilla permanecerá como consejera general y vicepresidenta de Asuntos Legales, mientras que Renata Campagnaro asumirá como nueva vicepresidenta Comercial y de Proyectos.

Por otro lado, René Burgos Díaz e Iván Arévalo dejarán sus cargos como director financiero y vicepresidente de Operaciones, respectivamente, tras el cierre de esta negociación.

Intereses de Parex

Para el exministro de Minas y EnergíaAmylkar Acosta, el interés de Parex por adquirir los activos de Frontera demuestra la confianza de la compañía en el potencial del petróleo y el gas en Colombia.

“En cuanto a la estrategia de inversión de Frontera, es una movida estratégica con enfoque en infraestructura, transformándose en una empresa más enfocada en la infraestructura energética. No obstante, conserva otros activos como su participación en el Oleoducto de los Llanos Orientales, uno de los principales del país”, dijo.

“Es decir, deja de producir crudo directamente y sigue ligada a su transporte, almacenamiento y exportación”, mencionó luego.

¿Qué activos adquirió Parex?

Frontera señaló que sus activos en el negocio ‘upstream’, es decir, de exploración y producción de petróleo y gas, cuentan con un portafolio de 17 bloques en Colombia. Entre los principales se encuentra el campo Quifa SW, descubierto en mayo de 2008 y ubicado en la cuenca de los Llanos, en Puerto Gaitán. También está el bloque CPE-6, localizado igualmente en la cuenca de los Llanos, aproximadamente a 300 kilómetros al sureste de Bogotá. A este se suma el bloque VIM-1, ubicado en el Valle Inferior del Magdalena. Todos ellos por un valor total de US$750 millones.

“Con esta operación Parex se convierte en el mayor productor independiente enfocado en Colombia, incorporando cerca de 37.000 barriles equivalentes diarios en producción y una base importante de reservas y áreas de desarrollo”, manifestó Felipe Bernal, miembro del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

Según el analista, mientras el mercado internacional espera los resultados electorales definitivos, la señal de fondo es contundente: Parex aumentó su nivel de exposición, inversión y escala en Colombia. Agregó que esta transacción fortalece la capacidad de la compañía y consolida su posición en el sector, en una coyuntura en la que Colombia enfrenta el declive natural de sus campos maduros y la necesidad de sostener las inversiones en producción.

“La transacción deja una señal dual. Por un lado, confirma que existe presión sobre algunas compañías para reorganizar portafolios y liberar capital”, señaló en referencia a Frontera Energy. “Por otro, demuestra que los activos colombianos siguen siendo suficientemente atractivos para justificar una inversión cercana a US$750 millones, entre pago, deuda asumida y contingencias”, concluyó Bernal.

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