El vicepresidente del IIMP, Zetti Gavelán, advierte que el Perú debe acelerar la ejecución de proyectos y fortalecer su competitividad para aprovechar el auge sostenido del cobre, oro, plata y hierro.
Perú atraviesa una oportunidad histórica para consolidar su posición como potencia minera global, pero el tiempo juega en contra. Así lo advirtió Zetti Gavelán, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) y líder de Operaciones de Cobre y Joint Ventures de Glencore Sudamérica, quien instó a acelerar la ejecución de proyectos y reforzar la competitividad del sector para no quedar rezagados en el nuevo ciclo minero global.
“Esta nueva normalidad plantea oportunidades, pero también evidencia la necesidad de actuar con rapidez para desarrollar los proyectos en cartera y sacar provecho a la tendencia”, señaló Gavelán en su columna para Acción Minera.
Un nuevo ciclo de precios altos
Los precios del cobre, oro, plata e hierro mantienen una tendencia ascendente que rompe con los tradicionales ciclos de auge y caída.
El cobre, por ejemplo, ha bordeado los US$ 5 la libra, con un promedio de US$ 4 en los últimos cinco años, nivel que se ha mantenido estable desde 2020. Para Gavelán, este escenario representa “una nueva normalidad” que redefine el panorama minero mundial y exige decisiones rápidas y estratégicas por parte del Estado y del sector privado.
Actualmente, más del 70% de la cartera de proyectos mineros de Perú corresponde al cobre, un metal esencial para la electrificación global.
“Todo dependerá de la velocidad con la que el país sea capaz de desarrollar proyectos, concretar inversiones, destrabar permisos y fortalecer su competitividad”, subrayó.
El cobre y el hierro, pilares del futuro energético
El ejecutivo recordó que la transición energética es el motor que sostiene la demanda de metales.
“El cobre es esencial para electrificar el mundo y su demanda podría crecer entre dos y tres veces en las próximas décadas”, precisó.
También destacó el avance del hierro, cuyo protagonismo viene en ascenso:
“En el año 2000, el Perú producía 2.8 millones de toneladas de hierro; hoy supera los 13 millones, un crecimiento de más del 500% en un cuarto de siglo”, indicó.
Estos resultados confirman el potencial del país para diversificar su matriz minera y consolidarse como un proveedor estratégico para la transición energética mundial.
Minería ilegal: el otro desafío del auge
Gavelán advirtió que el crecimiento de los precios del oro y la plata también ha impulsado la expansión de la minería ilegal e informal, fenómeno que amenaza la sostenibilidad del sector y la seguridad territorial.
“El gran reto está en diseñar una política integral que combine fiscalización, incentivos de formalización, control territorial y alternativas económicas sostenibles”, sostuvo.
Un punto de inflexión para el país
El vicepresidente del IIMP remarcó que Perú vive un punto de inflexión que definirá su futuro minero:
“Capitalizar esta oportunidad requerirá más que optimismo: demandará visión de Estado, agilidad en la gestión de permisos, seguridad para las inversiones y una estrategia firme contra la informalidad”.
Con una cartera minera superior a los US$ 50.000 millones, el país se encuentra ante el desafío de reactivar su pipeline de proyectos y reducir las brechas institucionales que frenan su desarrollo.



