La minera Nativo Resources obtuvo un financiamiento de US$3,5 millones de Chancery Royalty para completar la construcción y poner en marcha la planta de procesamiento de oro La Patona, ubicada en Acarí, Arequipa. El acuerdo permitirá financiar los trabajos pendientes de la primera fase del proyecto y avanzar hacia el inicio de la producción durante el segundo trimestre de 2027.
El financiamiento se estructuró mediante un acuerdo de regalías sobre los ingresos generados por la venta de oro. A cambio del aporte, Chancery recibirá el 6% de los ingresos brutos por el oro procesado en La Patona hasta acumular un retorno equivalente a 3.034 onzas de oro. Una vez alcanzado ese límite, la regalía se reducirá al 1,5% durante el resto de la vida útil de la operación. El acuerdo no contempla una opción para que Nativo recompre la regalía.
Como parte de la operación, Chancery también destinará £600.000 a la adquisición de aproximadamente el 16% de Nativo Resources. La inversión se realizará mediante una suscripción de acciones y permitirá a la firma participar en el capital de la minera. Además, contará con derechos preferentes para evaluar su participación en futuras ampliaciones de La Patona y en otros proyectos de la compañía.
El director ejecutivo de Nativo Resources, Stephen Birrell, señaló que el acuerdo proporciona una vía de financiamiento para completar la primera fase de la planta. Los recursos se utilizarán exclusivamente para concluir la construcción, realizar la puesta en marcha y desarrollar infraestructura asociada, además de cubrir determinados requerimientos de capital de trabajo.
Planta procesará 70 toneladas diarias
La Patona contempla una capacidad inicial de procesamiento de 70 toneladas de mineral por día, mediante un circuito de lixiviación por cianuración para recuperar oro. La instalación se encuentra a aproximadamente 45 kilómetros de la concesión aurífera Tesoro, también perteneciente a Nativo Resources.
La compañía prevé que la planta comience a operar en el segundo trimestre de 2027, una vez concluidas las obras y las pruebas de puesta en marcha. El cronograma considera entre cinco y seis meses para completar la construcción y la puesta en servicio desde la reanudación de los trabajos.
El proyecto forma parte de la estrategia de Nativo para desarrollar una operación integrada de extracción y procesamiento de oro en Perú. La disponibilidad de una planta propia permitiría procesar mineral procedente de sus concesiones y, potencialmente, material de terceros, reduciendo la dependencia de instalaciones externas y aumentando la capacidad de capturar valor de la producción aurífera.
La empresa también contempla ampliar progresivamente la capacidad de procesamiento. Las siguientes etapas, denominadas Fase 1a y Fase 2, permitirían elevar el volumen hasta 350 toneladas diarias. Según la planificación de la compañía, estas expansiones podrían financiarse con el flujo de caja generado por la primera fase, sujeto a los resultados operativos y a la disponibilidad efectiva de recursos.
Chancery amplía su presencia en Perú
La operación incorpora a Perú a la cartera de Chancery Royalty, empresa especializada en regalías vinculadas a la producción de oro y plata. El acuerdo le permitirá obtener ingresos asociados a la futura producción de La Patona y mantener derechos preferentes para evaluar inversiones adicionales relacionadas con el crecimiento de la planta.
La compañía busca ampliar su exposición a activos que se encuentren próximos a entrar en producción. En ese contexto, Chancery proyecta aumentar sus onzas equivalentes de oro desde aproximadamente 4.000 en 2027 hasta más de 28.000 en 2030, de acuerdo con sus estimaciones.
Para Nativo Resources, el financiamiento representa un paso relevante para concluir las obras y avanzar hacia su primera producción comercial de oro en La Patona. El cumplimiento del cronograma dependerá de la formalización de la documentación definitiva del financiamiento, la finalización de la infraestructura y las pruebas necesarias para iniciar las operaciones.
La puesta en marcha de la planta también abriría una nueva etapa para el proyecto, al permitir que la compañía evalúe su crecimiento a partir de los resultados de procesamiento y de los recursos generados por la operación. El desafío será convertir el financiamiento asegurado en producción efectiva y sostener una expansión que permita elevar gradualmente la capacidad instalada.


