El Grupo Energía Bogotá (GEB) avanza en la preparación de su eventual ingreso al mercado bursátil estadounidense mediante un programa de American Depositary Receipts (ADR), instrumentos que permiten negociar en Estados Unidos títulos vinculados a acciones de compañías extranjeras. Aunque los accionistas aprobaron iniciar el proceso en septiembre de 2026, la empresa todavía no ha definido una fecha para concretar la operación y espera dos condiciones clave para tomar la decisión definitiva.
En entrevista con Valora Analitik, Jorge Tabares, vicepresidente financiero del GEB, explicó que la compañía lleva alrededor de 18 meses preparando los requisitos necesarios para registrarse ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Una vez se tome la decisión de avanzar, el trámite de registro podría tardar entre tres y cuatro meses. En paralelo, el grupo podría gestionar el listado de sus ADR en una bolsa estadounidense, aunque la operación dependerá de las condiciones del mercado y de las decisiones corporativas correspondientes.
El primer factor que podría acelerar el proceso es la eventual venta de una parte de las acciones que posee el Distrito de Bogotá. La administración distrital ha explorado la posibilidad de enajenar el 9,4% de su participación en el GEB, operación que permitiría aumentar la cantidad de acciones disponibles para negociación y ampliar la base de inversionistas. Actualmente, el Distrito mantiene el 65,68% de la propiedad de la compañía, por lo que cualquier decisión sobre esa participación tendría relevancia para la estructura accionaria del grupo.
El segundo detonante es una posible emisión primaria de acciones, que permitiría fortalecer el capital de la compañía y respaldar sus planes de crecimiento. Tabares aclaró que no existe una decisión tomada al respecto, pero indicó que el trabajo de preparación busca facilitar la operación si la junta directiva determina que es conveniente realizarla. La emisión también podría contribuir a aumentar el número de títulos disponibles en el mercado.
La liquidez es uno de los principales desafíos que el GEB busca resolver con su llegada a Estados Unidos. Según el vicepresidente financiero, una parte importante de las acciones permanece en manos de grandes accionistas institucionales, lo que limita el volumen disponible para negociación diaria en la Bolsa de Valores de Colombia. La compañía estima que, descontando las participaciones de los principales inversionistas, cerca del 7% de sus acciones circula en el mercado local.
Para la eventual cotización internacional, el GEB también analiza cómo estructurar cada ADR y cuántas acciones ordinarias representaría. Tabares mencionó como referencia un rango de US$20 a US$25 por ADR, aunque aclaró que no se trata de un precio definitivo ni de una decisión adoptada por la compañía. La cifra dependerá de la estructura que se elija para el programa y de las condiciones del mercado en el momento de la operación.
El grupo también ha intensificado sus acercamientos con inversionistas internacionales, incluidos participantes de fondos cotizados en bolsa (ETF). La compañía busca ampliar su visibilidad entre estos actores y fortalecer su acceso a fuentes de capital, en un contexto en el que la participación de inversionistas extranjeros en su base accionaria continúa siendo inferior al 1%, según las declaraciones del ejecutivo.
La eventual llegada a Wall Street se enmarca en la estrategia del GEB para mejorar la liquidez de sus títulos, ampliar su base accionaria y facilitar futuras alternativas de financiación. El registro ante la SEC también implicaría cumplir con exigencias de divulgación, controles internos y gobierno corporativo aplicables al mercado estadounidense.
Por ahora, el proceso permanece en etapa de preparación. La posible venta de acciones del Distrito de Bogotá, una eventual emisión primaria y las condiciones del mercado serán determinantes para definir cuándo el GEB inicia formalmente el registro y el listado internacional. La empresa sostiene que busca estar preparada para actuar una vez se adopten las decisiones necesarias, sin comprometerse todavía con un calendario específico.


