Oro cae por debajo de US$4.200 ante fortaleza del dólar

El precio del oro volvió a cerrar a la baja en los mercados internacionales y perforó el nivel de los US$4.200 por onza, presionado por el fortalecimiento del dólar y el aumento de los precios del petróleo. La caída se produjo el lunes 12 de octubre, cuando los inversionistas ajustaron sus posiciones a la espera de nuevos datos de inflación de Estados Unidos, que podrían influir en las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal (Fed).

En el mercado de futuros de Nueva York, el contrato más activo del oro perdió un 0,6% y cerró en US$4.190,60 por onza. Durante las primeras operaciones de la jornada, el metal había alcanzado su mayor cotización desde el 25 de septiembre, pero posteriormente revirtió las ganancias y terminó en terreno negativo. El movimiento refleja la volatilidad que ha caracterizado al mercado de metales preciosos durante las últimas semanas.

La fortaleza del dólar fue uno de los principales factores detrás del retroceso. Cuando la moneda estadounidense se aprecia, el oro se vuelve más costoso para los compradores que operan con otras divisas, lo que puede reducir la demanda internacional. A ello se sumó el incremento de los precios del petróleo, que volvió a generar preocupación por las presiones inflacionarias y las posibles consecuencias sobre las tasas de interés.

Los inversionistas siguen de cerca las próximas cifras de inflación de Estados Unidos para anticipar la trayectoria de la política monetaria. Un aumento persistente de los precios podría llevar a la Fed a mantener una postura restrictiva durante más tiempo, fortaleciendo al dólar y elevando el atractivo relativo de activos que ofrecen rendimientos, como los bonos del Tesoro. En ese escenario, el oro puede perder competitividad al no generar intereses.

Las expectativas del mercado sobre las tasas de interés también han registrado cambios importantes. Según las estimaciones citadas por Mining México, los operadores redujeron la probabilidad de un incremento de tasas en octubre frente a la semana anterior, aunque todavía contemplaban una posibilidad considerable de un ajuste en diciembre. Estas previsiones pueden modificarse a medida que se publiquen nuevos indicadores económicos.

La evolución reciente muestra la magnitud de las fluctuaciones del metal. Después de superar los US$4.700 por onza el 24 de agosto, el oro ha retrocedido alrededor de un 10% desde ese máximo. Además, la cotización acumulaba una caída cercana al 20% respecto de los niveles registrados al inicio de la guerra en Medio Oriente a finales de febrero, aunque todavía conservaba una variación positiva en el periodo de doce meses considerado por la publicación.

Para las compañías mineras, los movimientos del oro tienen implicaciones directas sobre los ingresos potenciales, los márgenes operativos y las decisiones de inversión. Una cotización elevada puede mejorar la rentabilidad de las operaciones auríferas, mientras que las correcciones obligan a evaluar con mayor atención los costos de energía, mano de obra, procesamiento y transporte. La evolución del dólar también influye en los resultados de las empresas que producen en países con monedas distintas a la estadounidense.

En el corto plazo, la atención del mercado permanecerá centrada en los datos económicos de Estados Unidos y en las señales de la Reserva Federal. Estos factores, junto con el comportamiento del petróleo y las tensiones geopolíticas, determinarán si el oro logra recuperar el umbral de los US$4.200 o continúa sujeto a nuevas presiones bajistas.

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