La actividad minera no solo se refleja en los niveles de producción y exportaciones del país, sino también en la dinámica económica de las localidades donde se desarrollan las operaciones. Un estudio de Macroconsult identifica efectos de largo plazo sobre las ventas empresariales, el empleo, los ingresos laborales y la inversión pública en estas zonas. La minería representa actualmente el 9,1% del PBI peruano, el 11% de la inversión y el 66% de las exportaciones.
Uno de los principales efectos identificados es el crecimiento de la actividad empresarial. Según el estudio, la presencia de operaciones mineras generó, en promedio, S/1,6 millones adicionales de ventas anuales para las empresas ubicadas en las localidades analizadas, equivalente a un incremento de 10%. El impacto fue mayor en el comercio y los servicios, donde las ventas aumentaron 20% y 29%, respectivamente.
Este comportamiento responde al denominado efecto multiplicador de la minería. Las operaciones requieren maquinaria, transporte, alimentación, servicios especializados, vestimenta y otros bienes, generando una demanda que alcanza a empresas de distintos tamaños y actividades. La mayor circulación económica también se traduce en cambios en el mercado laboral, con un aumento de empleos adicionales y puestos permanentes en sectores como comercio y servicios.
El estudio también encuentra efectos sobre las finanzas públicas locales. El incremento de los recursos fiscales vinculados a la actividad minera permitió elevar la inversión pública y aumentar el número de obras por cada 10.000 habitantes. Asimismo, estos recursos estuvieron asociados con mejoras en el acceso de las viviendas al agua de red pública y al desagüe, así como con avances en infraestructura educativa.
Los resultados, sin embargo, no se presentan de manera inmediata. Macroconsult señala que los efectos son más marcados en zonas vinculadas a la gran minería y en distritos donde las operaciones llevan más de una década. De acuerdo con el análisis, los impactos pueden tardar alrededor de 10 años en hacerse claramente visibles, debido, entre otros factores, al tiempo que requiere la generación de utilidades y la transferencia de recursos como el canon.
El estudio también identifica límites en estos efectos. Si bien se observan mejoras en determinados indicadores de bienestar, no encuentra evidencia de una reducción de la pobreza en las localidades analizadas. Entre los factores señalados están las brechas de educación, capacitación, recursos financieros y conectividad que dificultan que los hogares de menores ingresos aprovechen las oportunidades generadas por la actividad minera.
Ante este escenario, el reto planteado es aprovechar los recursos generados por la minería para cerrar brechas de infraestructura y servicios, especialmente entre las poblaciones más vulnerables. El análisis de Macroconsult plantea así que el impacto de la minería debe evaluarse no solo desde la producción de minerales, sino también desde los cambios que genera en la estructura económica y social de los territorios donde opera.



