En el Perú, millones de viviendas han sido construidas progresivamente y, en muchos casos, sin asesoría técnica ni supervisión profesional, situación que incrementa su vulnerabilidad ante un terremoto de gran magnitud. Especialistas advierten que el nivel de riesgo no depende únicamente de la intensidad del sismo, sino también de factores como el tipo de suelo, los materiales utilizados y la calidad de la construcción.
El suelo puede aumentar el impacto
Especialistas en geotecnia señalan que las características del terreno pueden amplificar o reducir los efectos de un movimiento sísmico.
En Lima y Callao existen sectores donde predominan arenas sueltas, depósitos marinos y arcillas, condiciones que requieren especial atención durante el diseño y construcción de las edificaciones. Entre las zonas que presentan sectores con este tipo de características se encuentran Villa El Salvador, Ancón, Santa Rosa, Puente Piedra, Lurín, Ventanilla, Punta Hermosa, Punta Negra y Pucusana.
Sin embargo, contar con un suelo favorable tampoco garantiza por sí mismo que una vivienda sea segura: la calidad estructural de la edificación continúa siendo determinante.
El 70% de viviendas en Lima sería informal
Según los datos citados por Construyendo, Lima cuenta con más de 3,6 millones de viviendas, de acuerdo con el Censo 2025 del INEI.
La Cámara Peruana de la Construcción estima que alrededor del 70% de las viviendas de la capital fueron construidas de manera informal, muchas de ellas sin planos, supervisión profesional o mediante ampliaciones progresivas.
Los especialistas advierten además sobre el uso inadecuado de materiales como los ladrillos pandereta, así como la ausencia de elementos de confinamiento estructural, factores que pueden comprometer el comportamiento de las viviendas durante un terremoto.
El adobe también requiere criterios sismorresistentes
En el país existen más de 2 millones de viviendas construidas con adobe, principalmente en regiones andinas.
El problema no radica necesariamente en utilizar adobe, sino en que muchas de estas construcciones fueron levantadas sin refuerzos ni criterios adecuados de construcción sismorresistente, aumentando su vulnerabilidad.
La asistencia técnica es clave
Especialistas y representantes del sector construcción coinciden en que la reducción del riesgo sísmico requiere fortalecer la asistencia técnica, especialmente en los procesos de autoconstrucción.
La autoconstrucción fue incluso promovida en determinados momentos por el propio Estado, pero sin que estuviera acompañada de suficiente orientación profesional, lo que contribuyó a que numerosas familias ampliaran sus viviendas sin considerar criterios estructurales.
En un país altamente sísmico como Perú, conocer las condiciones del terreno y contar con diseño, materiales y ejecución adecuados resulta fundamental para reducir el riesgo de colapso.



