Los precios del cobre y el aluminio extendieron su rally en los mercados internacionales, en medio de un escenario marcado por una fuerte demanda estructural, señales de estrechez física y persistentes riesgos geopolíticos en Medio Oriente.
El cobre superó los US$14.000 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, mientras que el aluminio avanzó hasta su nivel más alto en más de cuatro años. El movimiento refleja el renovado interés de los inversionistas por los metales industriales vinculados a la electrificación, la infraestructura energética, los centros de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Aunque el conflicto en Medio Oriente sigue generando volatilidad, los mercados han puesto el foco en la posibilidad de mayores disrupciones de suministro en un momento en que los inventarios globales ya muestran señales de presión.
Metales base parten junio al alza
Los metales base iniciaron junio con un desempeño positivo, apoyados por la percepción de que los riesgos de oferta están pesando más que las dudas macroeconómicas. El cobre, el aluminio y el estaño registraron avances, con este último cotizando cerca de máximos históricos debido a su uso en soldaduras para electrónica y manufactura avanzada.
La tendencia muestra un cambio relevante en la lectura del mercado. Los metales ya no son observados únicamente como commodities cíclicos, sino también como insumos estratégicos para la seguridad energética, la digitalización y la transición hacia tecnologías de menor huella de carbono.
Analistas de HSBC señalaron que los precios de los metales se encuentran en una fase alcista, impulsados por interrupciones de suministro en algunos commodities debido al conflicto en Medio Oriente y por una demanda estructural sólida.
Aluminio bajo presión por estrechez física
Uno de los signos más claros de tensión se observa en el mercado del aluminio. Los contratos al contado llegaron a cotizar con una fuerte prima frente a los futuros a tres meses, en uno de los diferenciales más amplios de los últimos años.
Esta estructura de mercado, conocida como backwardation, suele indicar una alta demanda inmediata o una disponibilidad limitada de metal para entrega física.
El aluminio es clave para sectores como transporte, construcción, envases, infraestructura eléctrica y energías renovables. Por eso, cualquier interrupción en la producción, la energía o las rutas logísticas puede tener un impacto relevante para los consumidores industriales.
Medio Oriente representa una fracción significativa de la producción mundial de aluminio, lo que ha elevado la preocupación por la disponibilidad del metal si el conflicto se prolonga o afecta rutas estratégicas de transporte.
El aluminio cerró en US$3.752,50 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, con un avance diario de 1% y un alza superior al 25% en lo que va del año.
Cobre sube por electrificación, redes e inteligencia artificial
El cobre también mantuvo su tendencia positiva. En la Bolsa de Metales de Londres, el metal rojo subió 1,5% y cerró en US$14.040,50 por tonelada. En Nueva York, los futuros de cobre Comex avanzaron 1,9%, hasta US$6,6765 por libra.
El metal sigue consolidándose como uno de los principales beneficiados de la electrificación global. Su uso en redes de transmisión, energías renovables, vehículos eléctricos, centros de datos y sistemas de refrigeración lo convierte en un insumo clave tanto para la transición energética como para la expansión de la inteligencia artificial.
A esto se suman preocupaciones por el suministro de ácido sulfúrico, un insumo crítico para algunos procesos de producción de cobre. Si los flujos desde Medio Oriente continúan restringidos, ciertas operaciones podrían enfrentar presiones adicionales, especialmente en un mercado que ya lidia con escasez de concentrados y menores leyes minerales.
El rally del cobre también ha sido respaldado por proyecciones más optimistas de grandes bancos de inversión. Goldman Sachs elevó en más de 10% su estimación de precio para fin de año, mientras que Citigroup ha señalado que el aluminio enfrenta una de sus condiciones de oferta y demanda más favorables en décadas.
Riesgo geopolítico mantiene alerta al mercado
Pese al avance de los precios, los inversionistas siguen monitoreando con cautela la evolución del conflicto en Medio Oriente. Cualquier escalada que afecte rutas marítimas, infraestructura energética o cadenas de suministro podría tener consecuencias inmediatas sobre los mercados de metales, energía y transporte.
El estrecho de Ormuz aparece como uno de los puntos de mayor sensibilidad, debido a su relevancia para el comercio energético global. Una interrupción prolongada podría presionar los costos logísticos, limitar el acceso a materias primas y generar nuevos cuellos de botella industriales.



