La firma del acuerdo modernizado entre México y la Unión Europea marcará una nueva etapa para la manufactura, las exportaciones y la atracción de inversiones estratégicas hacia el país, en un contexto global de incertidumbre comercial y reconfiguración de cadenas de suministro.
El nuevo tratado abre oportunidades para automotriz, agroindustria, inteligencia artificial y manufactura avanzada
Durante la presentación previa a la firma oficial del acuerdo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que más del 90% del comercio entre ambas regiones quedará libre de aranceles, lo que abrirá nuevas oportunidades para sectores como automotriz, autopartes, electrónica, agroindustria, dispositivos médicos y manufactura avanzada.
El funcionario señaló que el objetivo de México es incrementar cerca de 50% el comercio y las inversiones con Europa hacia 2030, especialmente en industrias vinculadas con robótica, inteligencia artificial, semiconductores y tecnologías de alto valor agregado. “La Unión Europea será uno de los socios principales de nuestro país”, sostuvo Ebrard.
Europa refuerza su apuesta industrial y tecnológica en México
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, aseguró que el acuerdo representa “un nuevo capítulo estratégico” para ambas economías y destacó que actualmente más de 11 mil empresas europeas operan en México, generando cerca de cinco millones de empleos.
Šefčovič destacó que el nuevo esquema facilitará inversiones en energía, infraestructura industrial, digitalización y cadenas de suministro resilientes, además de fortalecer la cooperación tecnológica entre ambas regiones. Añadió que México se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión europea en América Latina gracias a su capacidad manufacturera y posición estratégica.
Ebrard explicó que el acuerdo no solo contempla comercio, sino también mecanismos de cooperación regulatoria, facilitación aduanera y comercio digital para reducir costos y agilizar operaciones empresariales. Señaló que el nuevo ecosistema comercial permitirá acelerar inversiones de largo plazo en sectores industriales clave para la economía mexicana.
El gobierno mexicano considera que la modernización del tratado fortalecerá la competitividad del país en medio del proceso global de relocalización industrial y permitirá consolidar a México como una plataforma manufacturera estratégica para Norteamérica y Europa durante las próximas décadas.



