El silicato de hierro, mejor conocido como escoria de cobre, es un material generado a altas temperaturas durante el proceso de fundición. La normativa lo clasificó como residuo minero no peligroso, limitando sus posibilidades de uso y dando origen a acopios de escoria en torno a las fundiciones.
Tras el cierre de la Fundición Ventanas y con un depósito estabilizado de aproximadamente 4,5 millones de toneladas de silicato de hierro, Codelco asumió el desafío de gestionar responsablemente este material y explorar su potencial transformando un pasivo en una oportunidad de valor económico, social y ambiental.
El nuevo reglamento, publicado en el Diario Oficial el pasado 12 de febrero, establece un marco técnico para que, bajo determinadas condiciones, la escoria pueda ser utilizada como árido artificial en espacios abiertos y en obras como caminos, carreteras y mobiliario urbano. Asimismo, mantiene prohibiciones para su uso en viviendas y espacios cerrados. Además, cada iniciativa que se quiera realizar con escoria deberá contar con autorización previa de la Seremi de Salud y con análisis físicos y químicos que acrediten el cumplimiento de los estándares definidos por la autoridad.
Evidencia en terreno: los pilotos que cambiaron la norma
Para lograr la aprobación del reglamento, se realizaron estudios científicos y técnicos. En este contexto, Codelco División Ventanas desempeñó un rol fundamental al ejecutar seis proyectos piloto en las comunas de Quintero y Puchuncaví. Estas iniciativas permitieron demostrar en terreno la seguridad, estabilidad y versatilidad del material, aportando los datos técnicos necesarios para que la autoridad definiera los estándares de la nueva normativa.
Los hitos clave que respaldan este cambio incluyen; el asfaltado del andén de buses de División Ventanas, sometido a alto tráfico de carga, que demostró la durabilidad y resistencia del silicato de hierro; la pavimentación de rutas en la Región de Valparaíso, donde se utilizó la escoria como reemplazo de áridos; y la creación de mobiliario urbano para plazas y miradores en Quintero y Puchuncaví, integrando el material en el paisaje cotidiano de los vecinos de manera segura y estética.
“Este hito refleja con claridad la convicción con la que estamos trabajando como Corporación, y en particular, desde División Ventanas. Cuando integramos innovación, evidencia científica y responsabilidad ambiental, demostramos que la minería puede evolucionar y hacerse cargo de sus desafíos con soluciones concretas”, sostuvo Marcela Pantoja, Gerenta de Sustentabilidad y Asuntos Externos de Codelco División Ventanas.
Modelo de colaboración intersectorial
La aprobación del reglamento es también el resultado de un trabajo sostenido de articulación público-privada. La Mesa Intersectorial del Silicato de Hierro, liderada por la Seremi de Minería de la Región de Valparaíso, convocó a autoridades sectoriales, servicios públicos, representantes de la industria, especialistas técnicos y académicos, generando un espacio formal de diálogo técnico.
En esta instancia se revisaron antecedentes científicos, estudios de caracterización química, análisis de lixiviación y evaluaciones de desempeño mecánico. La participación de la academia fue especialmente relevante en la validación metodológica de los ensayos y en la generación de evidencia, mientras que los organismos públicos aportaron la perspectiva sanitaria y ambiental necesaria para asegurar el estándar de la normativa.
Hacia una minería circular
Con la publicación de este nuevo reglamento, se abre una hoja de ruta clara para la economía circular en la minería. Aunque la normativa mantiene la condición de residuo minero no peligroso para la escoria de cobre, el marco legal ahora permite su valorización como árido artificial para la construcción. Para Codelco, este avance es el resultado de pruebas en terreno que permitieron entregar la seguridad técnica necesaria a las autoridades.
Marcela Pantoja destacó que este hito, impulsado por la evidencia de los pilotos de División Ventanas, marca el inicio de una nueva etapa: “Impulsamos una minería que se sostiene en el conocimiento y en la colaboración entre el mundo académico, técnico y el Estado. Nuestro rol fue demostrar, con datos y proyectos reales, que este residuo tiene un potencial de uso seguro cuando se aplica con rigor”.
Desde la Corporación subrayan que el desafío inmediato será implementar esta normativa con el mismo estándar técnico que permitió su aprobación, asegurando que cada proyecto futuro cumpla estrictamente con las autorizaciones de la Seremi de Salud y las exigencias ambientales vigentes.



