Para enero de 2026, la inflación en Colombia siguió por encima del umbral de 5 %. En ese lapso se ubicó en 5,35 % en su variación anual. Si se pone la lupa solo sobre los bienes de la canasta energética, la electricidad volvió a registrar cifras a la baja en la inflación, pero el gas incrementó.
Las cifras oficiales revelaron que la electricidad disminuyó tanto en la variación mensual como en la anual, registrando -0,91 % y -4 %, respectivamente; mientras que el gas registró un alza mensual y anual de 0,53 % y 9,75 %, respectivamente.
A pesar de que tanto la electricidad como el gas pertenecen a la categoría de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, dentro de los segmentos que establece el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), estos fueron los que registraron los menores aportes a la inflación.
Para esta categoría fueron más representativos los alquileres, rubros como la reparación de vivienda o el suministro de otros servicios públicos, como el agua, mientras que el gas, la electricidad y otros combustibles no aportaron tanto al indicador macroeconómico.
Para enero de 2025, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, había señalado que antes de que llegara el Gobierno las tarifas de energía eléctrica estaban incrementándose sin control, con alzas de hasta casi 26 % al año, mientras que desde noviembre de 2024 estas han crecido por debajo de la inflación, señalando que, en 2025, durante ocho de 12 meses, se registraron caídas anuales de hasta 4,81 %.
Según él, las tarifas de energía se han reducido en 28 %, lo que representaría ahorros de entre $30.000 y $70.000 para los hogares.
Sin embargo, el gas sigue con cifras al alza, pese a que estas no son las más significativas dentro del rubro de servicios públicos. Lo anterior también puede deberse a que este energético se está importando para abastecer la demanda de hogares, pequeños comercios y gas vehicular desde diciembre de 2024, lo cual incrementa sus costos, ya que, cuando un energético como este se compra en el exterior, la cadena de suministro exige más costos que, en última instancia, se terminan trasladando a los usuarios.


