A pocos días del inicio formal de las conversaciones para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el gobierno federal presentó los resultados de un proceso nacional de consultas públicas que incluyó a cámaras empresariales, sindicatos y academia, así como a gobiernos estatales. El ejercicio reunió a representantes de más de 30 sectores económicos y a las 32 entidades federativas con el objetivo de construir una postura nacional para la negociación que comenzará en Washington el 16 de marzo.
Durante el evento realizado en la Secretaría de Economía de México, funcionarios y representantes del sector productivo coincidieron en que el tratado sigue siendo el eje de la integración económica de América del Norte, aunque identificaron áreas de mejora vinculadas con reglas de origen, cadenas de suministro, seguridad económica y reducción de dependencias externas.
Datos presentados durante el encuentro indican que el comercio de México con sus socios del acuerdo superó los 800,000 millones de dólares en 2024, equivalente a alrededor de 2,200 millones de dólares diarios, en un bloque que concentra más de 500 millones de consumidores y cerca del 30% del PIB mundial.
Integración productiva
El subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía de México, Vidal Llerenas, destacó que las consultas permitieron identificar un consenso amplio sobre la relevancia del acuerdo para la competitividad regional y el desarrollo productivo.
“Existe un consenso entre empresas de los tres países en torno a la utilidad del tratado como una región productiva, no solamente comercial, una región que puede competir con el resto del mundo porque se integra. Gracias al acuerdo se mantiene una relación comercial de mutuo beneficio. Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos integran en promedio 40% de insumos de ese país, además de que México es el principal, tanto exportador como importador de la Unión Americana”.
El funcionario explicó que uno de los retos centrales es asegurar que el acuerdo continúe operando bajo condiciones de certidumbre y sin medidas unilaterales que afecten la competitividad regional.
“El acuerdo funciona cuando se respeta. Cuando se imponen aranceles u otras medidas injustificadas que afectan la competitividad, se ponen en riesgo las empresas y nuestra capacidad de competir frente a otras regiones del mundo. También se requiere que las reglas de origen promuevan la integración nacional, pero que al mismo tiempo permitan competir con otras regiones”.
Llerenas añadió que el análisis regional reveló que los estados del norte concentran la mayor integración con las cadenas de manufactura y exportación, mientras que el centro y el Bajío combinan manufactura con exportaciones agroindustriales. En contraste, el sureste presenta menores niveles de integración, lo que representa un desafío para la política industrial.
“El T-MEC es percibido como positivo por la gran mayoría de los actores consultados. En promedio, 84% de los sectores económicos lo consideran favorable y 75.9% de las entidades federativas comparten esa evaluación. El tratado representa prosperidad económica, integración productiva y competitividad regional”.
Prioridades para la revisión
Por su parte, el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo, explicó que las consultas forman parte de la metodología acordada entre los tres países para preparar la revisión del tratado.
“Las consultas que se realizaron son parte de un proceso establecido entre los tres países. Este ejercicio confirma que seguimos la metodología planteada para llegar a buen puerto el primero de julio. Tanto en Canadá, en Estados Unidos y en México, los resultados muestran un gran consenso sobre la necesidad de mantener el tratado y fortalecer algunos de sus componentes”.
El funcionario detalló que las negociaciones comenzarán formalmente la semana del 16 de marzo en Washington, en el marco de un proceso continuo de diálogo técnico.
“Estaremos viajando la próxima semana a Washington para iniciar un trabajo permanente, semana a semana, con el objetivo de cerrar exitosamente el proceso de revisión el primero de julio. Los temas fundamentales que estaremos revisando incluyen las reglas de origen, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y la posibilidad de producir en nuestra región bienes que hoy estamos importando de Asia”.
Gutiérrez señaló que la región enfrenta un déficit comercial significativo con Asia, lo que abre oportunidades para desarrollar nuevas capacidades productivas en América del Norte.
“Si consideramos que nuestra región tiene déficits con Asia superiores a los 500,000 millones de dólares, traer una proporción de lo que hoy importamos puede generar crecimiento importante y significativo en nuestro país. De eso se trata esta discusión: fortalecer las cadenas de suministro y generar resiliencia económica para nuestra región”.
Consenso nacional
La titular del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, Altagracia Gómez, señaló que el proceso de consulta reflejó un respaldo amplio al acuerdo entre distintos sectores de la sociedad.
“El 78% de todos los consultados en los distintos sectores y entidades federativas coincide en que el tratado es benéfico y que debe continuar. Hay pocas cosas donde exista un consenso tan amplio entre los mexicanos sobre algo que debe seguir. Creo que lo único que lo supera es el gusto por las tortillas y el amor al fútbol”, comentó.
Gómez destacó que el proceso incluyó por primera vez la participación de jóvenes, mujeres, mipymes y actores del sureste del país.
“La forma en que la Secretaría de Economía llevó a cabo esta consulta es digna de reconocerse porque se hizo de forma abierta, transparente e inclusiva. Participaron jóvenes, mujeres, mipymes que durante años habían pedido un lugar en la mesa, y también sectores del sureste del país que buscaban ser escuchados”.
Además, explicó que uno de los objetivos hacia la revisión del acuerdo es incrementar el contenido regional y reducir la dependencia de proveedores externos.
“El Plan México habla no solo de reducir dependencia o sustituir importaciones, sino de desarrollar proveedores locales y producir con mayor valor agregado. Tenemos metas claras: para bienes de la industria nacional como textiles, calzado y juguetes queremos elevar el contenido nacional hasta 50%, y para cadenas globales como la automotriz, la aeroespacial o la farmacéutica buscamos incrementos adicionales en contenido regional”.
Estrategia mexicana frente a la competencia global
El titular de la Secretaría de Economía de México, Marcelo Ebrard, afirmó que el ejercicio de consultas permitió consolidar una posición nacional antes del inicio de las negociaciones con Estados Unidos y Canadá.
“El objetivo de las consultas era estar listos para el inicio de las conversaciones con Estados Unidos. El resultado es muy claro: hay un consenso nacional muy amplio de que el tratado permanezca y de que ha sido positivo para nuestro país. Aproximadamente el 78.5% de los participantes coincide con esa evaluación”.
Ebrard explicó que las consultas también permitieron identificar preocupaciones sobre medidas comerciales unilaterales y mecanismos que podrían generar asimetrías dentro del acuerdo.
“En las consultas se expresaron preocupaciones sobre medidas unilaterales, como la aplicación de aranceles bajo ciertas disposiciones comerciales, que finalmente van en contra del tratado. Estas preocupaciones nos dan un mandato muy claro sobre qué debemos defender y qué debemos mejorar en la negociación”.
El funcionario subrayó que uno de los ejes centrales de la próxima ronda de conversaciones será reducir la dependencia regional respecto a insumos provenientes de otras regiones del mundo.
“La primera conversación es cómo reducir la dependencia de Norteamérica respecto a otras regiones. Dependemos en más de 90% de ciertos insumos estratégicos, por ejemplo los precursores para medicamentos o algunos componentes industriales. Si hay interrupciones en esas cadenas de suministro, no podemos producir. Por eso la discusión ya no es cómo reducir déficits comerciales, sino qué vamos a hacer juntos para producir más dentro de la región”.
Asimismo, destacó que la revisión del acuerdo deberá considerar el entorno de competencia global.
“Estamos en competencia con economías muy dinámicas en Asia. Países como Vietnam, Malasia, Tailandia o Indonesia están aumentando sus exportaciones e inversiones en sectores como semiconductores, automotriz o inteligencia artificial. Si introducimos incertidumbre en nuestras reglas comerciales, nos vamos a poner en desventaja frente a esas regiones”.
Las conclusiones del proceso de consulta indican que el acuerdo sigue siendo percibido como un instrumento central para la integración productiva de América del Norte, aunque con la necesidad de actualizar algunos de sus mecanismos frente a los cambios tecnológicos, ambientales y geopolíticos.
Entre las principales prioridades identificadas destacan la modernización de reglas de origen, la consolidación de cadenas de suministro regionales, la reducción de dependencias externas y la ampliación de la participación de nuevas regiones del país en el comercio internacional.
De acuerdo con los funcionarios, las consultas servirán como base para definir la postura de México en las negociaciones que iniciarán en marzo y que buscan concluir el proceso de revisión del tratado antes del 1 de julio de 2026.


