Minera Lomas Bayas tiene definida su hoja de ruta para la próxima década. La continuidad operacional de la compañía tiene nombre propio: Fase 12. Este proyecto integral, que se desarrolla en paralelo a la actual Fase 11, garantizará el suministro continuo de mineral a la planta entre 2027 y 2030.
Con una inversión que supera los US$ 30 millones y la remoción de 114 millones de toneladas de material, el proyecto posiciona a Lomas Bayas como un referente en la producción nacional de cobre.
“La Fase 12 no es solo una expansión del rajo; es un conjunto de obras que aseguran la continuidad productiva de la compañía. Es el futuro; nos dará sostenibilidad por los próximos diez a doce años”, explicó Marcelo Navarrete, Gerente de Minería.
En tanto, los trabajos de pre-stripping se ejecutan dentro de los plazos y costos proyectados. Actualmente, la empresa EPSA lidera el movimiento inicial de tierra —2,5 millones de toneladas— y la habilitación de caminos. El hito clave llegará en el segundo semestre de 2026, cuando los equipos propios de Lomas Bayas tomen el relevo para integrar la nueva fase al rajo Lomas 1.
En ese sentido, Marcelo Muñoz, Ingeniero Senior de Terreno, Operaciones Mina, destacó que “vamos en línea con la Carta Gantt y el presupuesto, y lo más importante: cero incidentes y cero accidentes en faena e instalaciones”, afirmó.
Fase 12: continuidad productiva y oportunidad para nuevas generaciones en la minería
La Fase 12 también contempla la construcción de dos nuevos estanques de ácido, con una capacidad total de 2.600 m³ y un avance actual del 65%. Esta infraestructura es crítica para liberar los sectores de expansión e incorpora tecnología de control de última generación.
Al respecto, Fernando Monsalve, Ingeniero Senior de Proyectos, explicó que “insertamos tecnología que permitirá trasvasijar dos camiones simultáneamente de forma remota, integrándonos al sistema operativo central de Lomas Bayas”.
Más allá del impacto productivo, la Fase 12 representa una oportunidad concreta de desarrollo profesional y crecimiento regional de una industria en transformación.
“Consolida nuestra continuidad operativa con lo cual pasamos a ser un actor destacado en la producción nacional de cobre. Es además una oportunidad de desarrollo para las nuevas generaciones de profesionales que quieren ser protagonistas de la minería del futuro”, precisó Pablo Cifuentes, Superintendente de Ejecución de Proyectos.



