Chile traza su hoja de ruta energética al 2050: renovables superarían el 95% de la generación eléctrica

Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía proyecta una profunda transformación del sistema energético chileno hacia 2050.

Chile se encuentra en un punto decisivo de su transición energética. Así lo establece el informe Chile 2050 Energy Transition Roadmap, elaborado por la Agencia Internacional de Energía (IEA) a solicitud del Gobierno de Chile, que define un camino detallado para que el país alcance la carbono neutralidad al año 2050, objetivo consagrado en la Ley Marco de Cambio Climático.

El estudio señala que el sector energético representa cerca del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, por lo que su transformación es clave para cumplir las metas climáticas, fortalecer la seguridad energética y sostener el crecimiento económico de largo plazo.

Cuatro pilares para alcanzar el cero neto

La hoja de ruta se estructura en torno a cuatro pilares estratégicos que deben avanzar de manera coordinada:

  1. Eficiencia energética:
    Considerada el eje más costo-efectivo de la transición, el informe proyecta una reducción de la intensidad energética final de 45% al 2050, lo que permitiría disminuir el gasto en combustibles y reducir la dependencia de importaciones fósiles, que en 2024 alcanzaron los US$14.000 millones.
  2. Descarbonización del sector eléctrico:
    Las energías renovables ya representan cerca del 70% de la generación eléctrica en Chile. Bajo el escenario central del informe, esta participación superaría el 95% hacia 2035, impulsada principalmente por la expansión de la energía solar y eólica, respaldadas por sistemas de almacenamiento y mayor flexibilidad operativa.
  3. Electrificación de los usos finales:
    El consumo de electricidad en el transporte, la industria y los edificios crecerá de forma sostenida. La participación de la electricidad en el consumo final aumentaría desde el 23% actual hasta cerca del 55% en 2050, acompañada por el uso estratégico de hidrógeno en sectores difíciles de electrificar.
  4. Redes eléctricas modernas y resilientes:
    El informe advierte que la expansión de la generación renovable requiere una inversión acelerada en transmisión y distribución. Se proyecta que la extensión de las redes eléctricas supere los 700.000 kilómetros al 2050, cuadruplicando el ritmo anual de expansión hacia 2035.

Hidrógeno verde y minerales críticos: nuevas oportunidades económicas

Uno de los capítulos centrales del informe es el potencial de Chile para convertirse en un exportador competitivo de hidrógeno de bajas emisiones. Gracias a sus excepcionales recursos solares y eólicos, el país podría generar US$6.000 millones en exportaciones de hidrógeno al 2035, cifra que escalaría a US$13.000 millones hacia 2050, según las proyecciones de la IEA.

Este vector energético también permitiría sustituir importaciones, especialmente en la producción de amoníaco para fertilizantes y explosivos utilizados en minería, fortaleciendo encadenamientos productivos locales.

En paralelo, el informe destaca el rol estratégico de Chile en el suministro global de minerales críticos, como el cobre y el litio, fundamentales para la transición energética mundial. Actualmente, el país concentra cerca del 25% de la producción global de cobre y alrededor del 20% del litio, con oportunidades para avanzar hacia procesos de mayor valor agregado, como refinación y manufactura de baterías.

Menores emisiones, mayor seguridad energética y beneficios sociales

De acuerdo con el escenario de compromisos anunciados, las emisiones energéticas de Chile caerían desde 72 millones de toneladas de CO₂ en 2024 a solo 16 millones en 2050, contribuyendo de manera decisiva a la meta de carbono neutralidad.

Además de los beneficios climáticos, el informe subraya impactos positivos en seguridad energética, reducción de costos para los hogares, creación de empleo y mejora de la calidad del aire, especialmente en zonas urbanas afectadas por contaminación atmosférica.

El rol clave de las políticas públicas y la inversión

La IEA enfatiza que el éxito de esta hoja de ruta depende de decisiones políticas oportunas, agilización de permisos, ejecución efectiva de proyectos de transmisión y una movilización sostenida de inversiones públicas y privadas.

“El camino hacia el cero neto está en manos de los responsables de políticas públicas”, advierte el informe, subrayando que las decisiones que se tomen en esta década serán determinantes para posicionar a Chile como líder regional de la transición energética y actor relevante en las nuevas cadenas de valor globales.

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