México reduce 0.8 % su producción industrial interanual en mayo 2025

La producción industrial de México retrocedió 0.8 % interanual en mayo de 2025. La minería registró la caída más brusca, seguida de energía y agua, mientras manufactura mostró ligera recuperación y construcción se mantuvo estable. Durante enero‑mayo acumuló una baja de 1.4 %. El Indicador Mensual de Actividad Industrial (IMAI) amplió su recuperación mensual, aunque arrastra retrocesos importantes. Este análisis aborda el impacto en cada sector, la visión de Inegi y las implicaciones económicas en México y Latinoamérica.

Producción industrial en México se contrae en mayo

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que la producción industrial de México cayó 0.8 % interanual en mayo, según cifras originales. Explorar esta contracción revela impactos profundos en sectores clave y en la dinámica económica nacional.

La minería sufrió un desplome significativo, con una caída de 8.4 % año contra año . Esa disminución, liderada por menor extracción de minerales, arrastró la producción global hacia terreno negativo. No se trata de un fenómeno aislado: en el acumulado enero‑mayo, minería redujo 8.8 %.

Por otra parte, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, junto al suministro de agua y gas, descendió 3.7 % en mayo. La combinación de ambos subsectores amplificó el efecto negativo sobre el promedio industrial.

Sin embargo, la manufactura mostró resiliencia al subir 0.5 % interanual en mayo. Ese avance modesto permite pensar que el sector productivo ronda zonas de estabilidad, aunque sigue enfrentando presiones de costos energéticos y logística.

La construcción, en cambio, no presentó variación respecto del mismo mes del año anterior. Ese estancamiento, en un entorno de caída conjunta con minería y energía, confirma que el motor de inversión civil aún no recupera impulso.

Evolución en los primeros cinco meses de 2025

El resultado de mayo incide en el balance acumulado. El primer cuatrimestre de 2025 reflejó una caída de 1.6 %, y al sumar mayo el retroceso alcanza 1.4 % interanual . Ese deterioro generalizado refleja la falla de dos de los cuatro sectores de producción para revertir el rumbo.

La minería, energía-agua-gas y construcción acumulan retrocesos, mientras manufactura apenas logra equilibrar el promedio con estabilidad. Esta dinámica incide directamente en el desempeño del PIB industrial, que en 2024 consolidó un crecimiento del 0.2 %. Sin embargo, la tendencia reciente muestra un debilitamiento que difiere de la moderada recuperación de comienzos del año.

Indicador Mensual de Actividad Industrial (IMAI): avance, pero no suficiente

La versión con cifras desestacionalizadas del IMAI creció 0.6 % en mayo respecto al mes previo. Ese repunte mensual responde a contracción en minería (-1.1 %) y ligeros avances en manufactura (0.1 %), construcción (2.8 %) y energía-agua-gas (0.4 %).

Ese dato ofrece una señal positiva de estabilización, pero convive con la contracción interanual pronunciada. Implica que, aunque ritmo de producción mensual mejora, niveles comparados con el año pasado siguen bajos.

Comparativa histórica y perspectiva regional

De acuerdo con Trading Economics, en abril la producción industrial registró una caída de 4 %, la mayor desde febrero 2021 . En ese contexto, mayo continuó la tendencia negativa, aunque menos intensa, indicando mayor desaceleración pero persistencia del problema.

Ese entorno se produce en medio de un panorama regional de crecimiento modesto. En México el PIB total creció 1.5 % en 2024, pero presentó contracción trimestral al cierre del año previo. Para 2025, el Gobierno proyectó al menos 2 % de crecimiento. No obstante, el desempeño industrial limita ese potencial, si no se reactivan minería, construcción y energía.

Implicaciones para minería y energía

El desplome de 8 %-9 % en minería, tanto en mayo como acumulado, exige atención estratégica por parte de autoridades y empresas. El sector enfrenta menor inversión en exploración y extracción, así como precios internacionales y temas regulatorios que reducen rentabilidad.

En energía y agua, la caída del sector refleja demoras en inversiones, infraestructura envejecida y costos regulatorios. Si no se corrige, puede limitar la competitividad industrial y elevar los precios al consumidor.

Manufactura y construcción: luces y sombras

La manufactura logra destacarse como el único sector con crecimiento, aunque modesto. Esto refleja resiliencia vinculada a exportaciones, relocalización de cadenas productivas y demanda interna estable. No obstante, la falta de un crecimiento más vigoroso evita que compense totalmente las caídas en los otros sectores.

La construcción, estancada interanualmente y aunque subió brevemente en abril, aún depende de políticas públicas y proyectos privados. Su recuperación será clave para mejorar el desempeño general.

¿Qué propone el Inegi y qué sigue?

Inegi mantiene la supervisión mensual del IMAI. Frente a los efectos negativos en minería y energía, recomienda fortalecer programas de inversión, promover asociaciones público-privadas y agilizar permisos de infraestructura. También llama a atender los retos regulatorios que inhiben inversión.

El IMAI apunta recuperación mensual, pero sin cambios sustantivos en tendencia. Para revertir la trayectoria anual, México debe impulsar la reactivación de inversiones y enfrentar desafíos del entorno global, incluyendo comercio y cadenas de valor.

Visión optimista del negocio minero y energético

La minería mexicana sigue siendo competitiva por la riqueza de su geología y mano de obra calificada. La caída actual puede aprovecharse para modernizar procesos, digitalizar operaciones y elevar estándares ambientales. Eso permitirá ganar confianza de inversionistas continentes y atraer capital en etapas futuras de reconstrucción de producción.

En energía, el sector requiere inversión tecnológica en redes, generación renovable y transición energética. Este momento representa una oportunidad para rediseñar la matriz energética e incentivar eficiencia, con beneficios para el medio ambiente y para reducir costos industriales.

La manufactura mantiene un avance lento, pero constante. Ese impulso registrado en mayo demuestra que, aunque limitada, existe capacidad productiva para absorber mejoras económicas. Ese motor puede escalar con políticas claras de integración a cadenas globales, incentivos a exportaciones y estímulos fiscales.

El descenso de 0.8 % en mayo confirma que mediados de año presentaron una debilidad industrial persistente. Sin embargo, el ascenso del IMAI y la relativa solidez de manufactura dejan espacio para revertir. Si México logra consolidar inversión minera, modernizar infraestructuras energéticas y revitalizar la construcción, puede encaminarse hacia una reactivación industrial sólida y equilibrada, sosteniendo el crecimiento económico proyectado para 2025.

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