Gobierno de Sheinbaum impulsa energías renovables con licitación internacional para geotermia

Claudia Sheinbaum acelera el plan de transición hacia energías renovables en México con una Licitación Pública Internacional (LPI) que incluye la perforación de pozos geotérmicos en Cerro Prieto, Baja California, y en Las Tres Vírgenes, Baja California Sur. Este proyecto incrementará la capacidad geotérmica en la matriz eléctrica nacional, fortaleciendo la oferta de energía limpia.

La Secretaría de Energía (SENER), Nacional Financiera (NAFIN) y el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) coordinan este esfuerzo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Clean Technology Fund (CTF), que aporta 51.5 millones de dólares para cubrir riesgos en caso de resultados no exitosos en las perforaciones.

Potencial y Beneficios de la Energía Geotérmica en México

México mantiene un potencial importante en energía geotérmica, con una capacidad instalada de 976 MW que actualmente representa el 3.4 % del total renovable. Sin embargo, otras energías limpias como la hidroeléctrica (44.2 %) y la solar fotovoltaica (26.2 %) dominan la generación. Sheinbaum se ha fijado la meta de que el 45 % de la electricidad en México provenga de fuentes renovables para 2030, y la Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que el país debe impulsar más proyectos para superar el 26 % de energía renovable en ese año.

Desde la perspectiva de un servidor, esta licitación para pozos geotérmicos llega en un momento clave para el sector energético de México. La energía geotérmica aporta una fuente estable que no depende del clima, y su desarrollo podría reforzar la seguridad energética nacional. Además, el respaldo financiero de organismos internacionales y la colaboración de instituciones mexicanas pueden reducir costos de inversión inicial, lo cual abrirá puertas a una transición energética más sólida y diversificada en el largo plazo.

Ildefonso Guajardo Insta a Incluir la Minería en el T-MEC 2026 para Potenciar la Inversión

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 representa una oportunidad decisiva para incluir a la minería. Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y negociador clave en el T-MEC, expuso esta propuesta durante el Congreso Internacional Minero. Argumentó que la inclusión de la minería fortalecería el marco comercial y elevaría la competitividad de la industria mexicana, lo cual beneficiaría tanto a México como a sus socios del norte.

Para Guajardo, el tratado actual carece de un capítulo que cubra a la minería de forma directa, una situación que limita su atractivo para inversionistas extranjeros. Este vacío normativo hace que la industria enfrente riesgos adicionales, desalentando a los capitales internacionales. Así, al igual que en el sector energético, la falta de un marco específico de apoyo legal y económico complica el crecimiento sostenido de la minería mexicana.

Contexto Político y Económico en Estados Unidos

La postura de Guajardo también considera el panorama político en Estados Unidos. Con las próximas elecciones presidenciales de 2024, los resultados impactarán de manera directa el escenario de la negociación del tratado en 2026. Para el exsecretario de Economía, México debe vigilar de cerca los cambios en la política estadounidense, ya que estos definirán en gran medida la disposición de sus socios para negociar. Además, recomendó a los empresarios del sector minero involucrarse activamente en cabildeo tanto en México como en Canadá y Estados Unidos.

“El cabildeo permitirá llevar un frente común en 2026 para integrar una cobertura completa de la industria minera”, expresó Guajardo. Este capítulo garantizaría la protección de las inversiones, un marco normativo seguro y el acceso al comercio internacional sin riesgos adicionales, lo cual es fundamental para la expansión del sector.

Ventajas de Incluir a la Minería en el T-MEC

Un capítulo específico para la minería no solo reduciría riesgos, sino que ofrecería a México una plataforma sólida para mejorar su competitividad en Norteamérica. La minería mexicana aporta de manera significativa a la economía del país, especialmente en la producción y exportación de minerales estratégicos como el oro, la plata y el cobre. Incluir a la minería en el T-MEC permitiría a México competir en condiciones de igualdad frente a sus socios comerciales y contribuiría al desarrollo económico regional.

La regulación actual del T-MEC ofrece ciertos beneficios a la minería, pero no contempla las especificidades de esta industria. Por ello, Guajardo destacó la importancia de adaptar el tratado a las necesidades de este sector tan vital para México. Con un capítulo propio, los inversionistas tendrían mayor certidumbre en cuanto a sus derechos, protecciones y deberes, lo que aumentaría la atracción de capital extranjero y, en consecuencia, generaría mayor estabilidad económica.

El Rol Estratégico de la Minería ante la Transición Energética

La transición hacia energías limpias también representa una oportunidad única para la minería mexicana. El incremento en la demanda de minerales como el cobre, el litio y otros metales de alto valor en la tecnología limpia coloca a México en una posición estratégica en la región. El país tiene el potencial de suplir los minerales necesarios para esta transformación energética, un factor que sus socios norteamericanos no pueden ignorar. Aprovechar esta oportunidad impulsaría la demanda de minerales esenciales y consolidaría la posición de México como proveedor clave en Norteamérica.

Guajardo también advirtió sobre la importancia de considerar el factor China en la revisión de 2026. Afirmó que, aunque actualmente la minería de ciertos minerales como el litio y el cobalto depende en gran medida del mercado asiático, un capítulo específico en el T-MEC permitiría a México desarrollar su industria interna y reducir su dependencia de China. Esto fortalecería el comercio de la región y disminuiría los riesgos de interrupciones en la cadena de suministro, en especial en minerales esenciales para la tecnología verde y el sector energético.

Incluir a la minería en la revisión del T-MEC en 2026 ofrecería un marco de seguridad y desarrollo para la industria. La creación de un capítulo específico para la minería facilitaría un acceso más seguro al mercado internacional, mejorando la competitividad de México frente a sus socios comerciales. Con un tratado que promueva la exportación minera y su marco de inversión, el sector minero mexicano podría consolidarse como líder en el mercado norteamericano y ampliar su participación en la economía global.

Camimex proyecta caída histórica en inversión minera para 2025

La Cámara Minera de México (Camimex) prevé una drástica reducción en la inversión minera para 2025. Según sus estimaciones, el capital destinado al sector minero alcanzará solo 3,800 millones de dólares, un nivel no visto en casi una década. Para 2024, se espera una inversión de 5,000 millones de dólares, cifra similar a la de 2023, que fue de 4,960 millones de dólares.

Pedro Rivero, presidente de la Camimex, señaló como principal razón de este declive la falta de nuevas concesiones mineras desde la administración anterior, situación que limita el crecimiento de la industria en México.

Reducción en la Exploración Minera

Camimex proyecta también una caída en la inversión en exploración minera, uno de los componentes claves para la sostenibilidad del sector. En 2023, la inversión en exploración fue de 543 millones de dólares; para 2024, esta cifra disminuirá a 500 millones de dólares, y en 2025 se espera una caída adicional hasta los 400 millones de dólares.

Rivero explicó que las restricciones a la exploración minera afectan directamente el crecimiento de la cadena de valor de la minería. “Cuando hay menos exploración, se generan menos oportunidades para nuevos proyectos, lo que impacta en toda la industria,” afirmó durante la presentación del Informe de Sostenibilidad 2024 de Camimex.

Reforma de la Ley Minera y Restricciones a Nuevas Concesiones

La falta de concesiones se ha intensificado con la reforma de la Ley Minera, impulsada en 2023, que establece mayores requisitos y restricciones para obtener nuevas concesiones. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recientemente falló a favor del primer amparo contra esta reforma, específicamente el quinto transitorio que obliga a la Secretaría de Economía a rechazar solicitudes pendientes de concesión.

Este fallo refleja las crecientes tensiones entre el gobierno y la industria minera. Sin embargo, para que la SCJN declare inválida esta reforma, se necesitarán al menos ocho votos, un objetivo complicado debido a la inminente jubilación de uno de los ministros.

Sustentabilidad en la Industria Minera: Un Reto Permanente

Durante la misma conferencia de prensa, Luis Felipe Medina, presidente de la Comisión de Sustentabilidad de Camimex, abordó los desafíos de la sustentabilidad en el sector. Destacó que, desde que una mina inicia operaciones, empieza un proceso de agotamiento, lo cual subraya la necesidad de una gestión sostenible.

En línea con los cambios legales, la nueva Ley Minera permite que particulares informen a la Secretaría de Economía sobre la existencia de minerales en lotes sin concesionar. Esto da margen al Servicio Geológico Mexicano (SGM) para explorar dichos lotes en colaboración con estos particulares, ampliando la posibilidad de nuevas inversiones en exploración controlada.

Prohibición de la Minería a Cielo Abierto y Restricciones al Sector

Otra de las reformas significativas fue la prohibición de la minería a cielo abierto, excepto en casos donde los minerales extraídos se consideren estratégicos para el país. Este cambio plantea retos para ciertos proyectos, pero la Camimex destaca que, bajo el marco actual, es viable mantener una minería responsable y eficiente.

La necesidad de un marco legal y operativo claro resulta crucial para el sector minero en México. Como afirma el Informe de Sostenibilidad 2024 de Camimex, la minería requiere estabilidad a largo plazo para continuar atrayendo inversiones. La falta de incentivos a la exploración y las reformas a la Ley Minera añaden presión a una industria que depende de la claridad legal y la eficiencia en los trámites para sostener sus operaciones y planificar nuevos proyectos.