La minera canadiense Silver Mountain Resources continúa avanzando en el reinicio de operaciones de la mina polimetálica Reliquias, ubicada en Huancavelica, con la meta de alcanzar producción comercial durante el tercer trimestre de 2026. La compañía informó que ya se han completado 1,500 metros lineales de desarrollo subterráneo, mientras que los trabajos de renovación de la planta de procesamiento y del depósito de relaves avanzan según lo programado.
Además, se ha finalizado la rehabilitación del depósito de relaves, lo que fortalece la preparación para el inicio de operaciones. La empresa destacó que este progreso representa un paso clave en el acceso a la mina y en la adecuación de la infraestructura necesaria para el reinicio planificado. Paralelamente, se han acumulado 2,500 toneladas de material mineralizado en superficie, pendientes de análisis y caracterización.
Como parte de su estrategia de desarrollo, Silver Mountain planea ejecutar en 2026 dos campañas de perforación: una de 7,000 metros en Reliquias y otra de 10,000 metros en la vecina mina Caudalosa. Estas campañas buscan fortalecer el modelo geológico y respaldar la planificación minera, asegurando un reinicio operacional basado en datos técnicos sólidos. La compañía cuenta con más de US$32 millones en tesorería para financiar estas actividades y la puesta en marcha de la operación.
La mina polimetálica Reliquias corresponde a un sistema de vetas históricamente explotado a pequeña escala, que Silver Mountain ha venido rehabilitando desde 2021. La zona concentra estructuras mineralizadas con plata, plomo, zinc y cobre, principalmente en las vetas Ayayay, Matacaballo, Española y Carlita, consideradas de mayor potencial para un reinicio minero sostenible.
Desde que la compañía asumió el control del activo, el enfoque se ha centrado en recuperar labores antiguas, desarrollar nuevos accesos y ejecutar campañas sistemáticas de muestreo, perforación y modelamiento geológico. En 2023 y 2024, se publicaron estimaciones de recursos minerales que confirmaron la continuidad de estructuras de alta ley, lo que permitió avanzar hacia una estrategia de “mine readiness” orientada a minimizar riesgos antes del inicio de la producción comercial.



