Ayacucho usará su espectacular clima como ventaja competitiva frente a otros destinos turísticos de Perú. El cielo azul y despejado que los acompaña durante casi todo el año los empuja a promover al menos cuatro fechas claves para atraer turistas: los carnavales en febrero, la Semana Santa ayacuchana, Fiestas Patrias y la Batalla de Ayacucho en diciembre. Por lo mismo, con el mayor flujo de visitantes, además de la conexión aérea Cusco-Ayacucho, la región cambia su ‘chip´para atraer inversión hotelera.
Ya hace dos años, menciona Alejandro Mancilla, presidente del Comité de Turismo de la Cámara de Comercio de Ayacucho, la región recibió a ejecutivos de la cadena Casa Andina interesados en arribar a la tierra de los famosos retablos ayacuchanos. “Evaluaban dos caminos, o alquilar y mejorar infraestructura hotelera que ya tenemos o ir por la construcción propia”. Las negociaciones aún se mantendrían pero no sería la única cadena hotelera, afirma.
Solo en Semana Santa, Ayacucho recibía, antes de la pandemia, entre 30,000 a 50,000 visitantes -en 2022, recibió 26,000- para una oferta hotelera de 2,700 camas de hasta solo tres estrellas ubicadas casi todas en la zona céntrica de la región. Mientras que unos 10,000 turistas recurrían a servicios como Airbnb o a las casas-hospedajes. Ante el déficit, los hoteles de emprendores ayacuchanos empezaron a ampliar y hacer modificaciones a sus instalaciones pero ninguna de ‘lujo’. No obstante, Ayacucho lograría ofrecer su primer hotel de cuatro estrellas pronto.
“El emprendurismo ayacuchano va creciendo, eran pequeños hoteles familiares y ahora están apostando por nuevas edificaciones. Aunque aquí todavía adolecemos de hoteles de 4 o 5 estrellas, podríamos tener uno de cuatro estrellas pronto, se trata de Altipacha Ayacucho Hotel, sus propietarios, ayacuchanos, tienen el proyecto y la aspiración de lograr ese objetivo en el menor tiempo posible”, declara Pabel Flores García, presidente de de la Asociación Peruana de Agencia de Viajes y Turismo – Filial Ayacucho.



