Casos de éxito: La experiencia impulsa la expansión en la manufactura de precisión

Con más de medio siglo de trayectoria, Thomas Wire Die Ltd. es un ejemplo de cómo la experiencia técnica, combinada con la adopción estratégica de tecnología avanzada, puede convertirse en un motor sostenido de crecimiento industrial. Fundada en 1966 en Burlington, Ontario, la empresa ha evolucionado desde un taller especializado en matrices de trefilado hasta un proveedor integral de soluciones de manufactura de precisión en carburo de tungsteno para múltiples sectores industriales.

 

Crecimiento basado en especialización y conocimiento técnico

Desde sus inicios, Thomas Wire Die se enfocó en la fabricación de matrices y componentes de carburo para aplicaciones especiales, manteniendo como pilares la precisión, la repetibilidad y el acabado superficial. A lo largo de casi cinco décadas, la empresa ha ampliado su portafolio apoyándose en su profundo conocimiento del mecanizado de materiales duros, integrando progresivamente nuevas capacidades sin perder su enfoque original.

Las matrices de trefilado continúan siendo un producto clave. Estas herramientas combinan una carcasa de acero con un inserto de carburo que define el perfil por el que se trefila el alambre. Dependiendo de la geometría, los procesos incluyen rectificado o electroerosión, permitiendo fabricar desde grandes carcasas de hasta 16 pulgadas de diámetro exterior hasta microorificios de apenas 0.005 pulgadas.

“Compramos carburo y acero como materia prima y maquinamos la carcasa de acero, rectificamos o electroerosionamos el carburo, luego los ensamblamos en una herramienta y la terminamos”, declaró Adam Thomas, vicepresidente de Thomas Wire Die y nieto del fundador de la empresa.

 

Diversificación de productos y mercados industriales

Con el tiempo, la empresa expandió su alcance hacia matrices para alambres y cables de mayor tamaño, herramientas para acabado en frío, trefilado de barras y tubos de geometrías especiales, así como punzones, matrices de estampado y componentes para embutición profunda. Esta evolución permitió a Thomas Wire Die atender industrias como la automotriz, aeroespacial, metalmecánica y energética.

Uno de los hitos estratégicos fue la incorporación del diseño y fabricación de componentes de desgaste en carburo, destinados a combatir el desgaste abrasivo y corrosivo en entornos industriales exigentes. En comparación con el acero para herramientas, el carburo ofrece una vida útil hasta cinco veces mayor, reduciendo significativamente los ciclos de reemplazo y los costos operativos para los clientes.

“En el sector de los componentes de desgaste, buscamos oportunidades para que los clientes cambien el acero por herramientas por el carburo […] Nuestros clientes solían reemplazar una pieza de acero cada mes; ahora la reemplazan cada seis meses”, afirmó Thomas.

 

Tecnología CNC como catalizador de competitividad

La actualización constante del parque de maquinaria ha sido clave en esta evolución. Una incorporación notable fue la adquisición en 2006 de Stoney Creek Precision Parts, un taller de maquinado y fabricante de matrices de estampado en frío utilizadas para fabricar pernos y productos similares, lo que impulsó el crecimiento del negocio en el mercado de matrices de estampado en frío y sus capacidades de maquinado.

Asimismo, la integración de rectificadoras CNC, electroerosión por hilo, tornos y centros de maquinado permitió elevar los estándares de calidad y productividad. Un paso decisivo fue la adquisición, en 2011, de la rectificadora de radios interiores STUDER CT750, diseñada específicamente para el mecanizado de materiales duros.

Este equipo, con eje B controlado por CNC, capacidad de medición en proceso y alta rigidez estructural, permitió reducir tiempos de ciclo, mejorar el acabado superficial y garantizar una repetibilidad exacta entre lotes. La automatización del rectificado de radios eliminó variaciones propias del trabajo manual, asegurando geometrías idénticas incluso en producciones separadas por meses.

“Antes, cuando rectificábamos las piezas a mano, podíamos obtener una diferencia de tamaño de unas décimas. Ahora, podemos vender una matriz hoy y vender la misma matriz dentro de un mes, con exactamente la misma geometría. El cliente sabe que las matrices son idénticas”.

 

Eficiencia operativa y escalabilidad del negocio

La mejora en eficiencia fue tal que la empresa incorporó una segunda rectificadora STUDER CT750 para responder a la creciente demanda. Gracias a esta automatización, el personal pudo redistribuirse hacia otras áreas productivas, apoyando la expansión del negocio sin comprometer la calidad.

Actualmente, Thomas Wire Die opera con cerca de 20 empleados en una planta de 17,000 pies cuadrados y gestiona entre 150 y 200 cuentas al año. Su capacidad para atender múltiples sectores ha sido un factor clave para mitigar los efectos de ciclos económicos adversos, equilibrando la demanda entre industrias como petróleo y gas, conformado de metales, estampado y fabricación de componentes de desgaste.

 

Experiencia como ventaja competitiva sostenible

En un entorno industrial donde abundan proyectos emergentes con alto potencial pero limitada trayectoria, Thomas Wire Die demuestra que la experiencia acumulada, respaldada por inversión tecnológica, sigue siendo una ventaja competitiva sólida.

“Hay cada vez más actividad de fracturación hidráulica en Norteamérica y en todo el mundo, y está impulsando gran parte de ese crecimiento”, concluyó Thomas.

Su expansión no se basa en rupturas improvisadas, sino en la evolución constante de sus fortalezas, aplicadas estratégicamente a nuevos mercados y desafíos industriales.

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